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Revolución y Dictadura · Revolución

Pensativa

Jesús Goytortúa Santos · 1945

Pensativa

Las cicatrices de la Guerra Cristera en Pensativa de Jesús Goytortúa Santos

Por Christian Ricardo Santos

Escritor láser // listo

La literatura mexicana de la primera mitad del siglo XX se definió, en gran medida, por su diálogo con las heridas abiertas que dejó la Revolución Mexicana (1910-1920) y, posteriormente, la Guerra Cristera (1926-1929). Dentro de ese panorama de reconstrucción social y moral, Pensativa (1945) de Jesús Goytortúa Santos ocupa un lugar fundamental. Publicada en plena posguerra y coronada con el Premio Lanz Duret, la novela se inscribe en la tradición de la narrativa histórica mexicana, pero con una perspectiva inusual: el conflicto no se narra desde la épica política, sino desde la intimidad de los personajes y las ruinas que deja la violencia. Goytortúa, nacido en San Luis Potosí y funcionario federal, fue testigo de la compleja relación entre fe, política y modernidad en el México posrevolucionario. Pensativa refleja la esperanza de reconciliación y, al mismo tiempo, la imposibilidad de sanar por completo las cicatrices de un pueblo mexicano dividido. En este trabajo propongo que Goytortúa retrata la Guerra Cristera como una herida colectiva y naturalista cuyos efectos determinan el destino de los personajes, marcando sus cuerpos, su memoria y el lenguaje. Además, muestra cómo el poder se ejerce a través de advertencias, murmullos, miradas y omisiones que configuran la vida emocional del pueblo mexicano.

Uno de los aspectos más poderosos de Pensativa es la forma en que el autor convierte el entorno rural en un reflejo del trauma social. El pueblo de Santa Clara de Las Rocas, descrito como un espacio vacío, polvoriento y silencioso, funciona como una metáfora de heridas que la Guerra Cristera dejó en México. La visión de Roberto al llegar a su lugar de infancia y crecimiento desde su nuevo puesto en la capital es descrita como un polvo eterno que dentro él tenía un viento que traía un olor nostálgico y de esta manera expresa cómo la memoria permanece incrustada en la tierra misma. A ello se suma su observación de que la guerra “había herido con crueldad a mi pueblo natal” (Goytortúa 2).

Este enfoque se alinea con el naturalismo, corriente en la cual el ambiente determina el destino de los personajes. En la obra la devastación posguerra no solo afecta el espacio físico, sino que condiciona la conducta, la psicología y las decisiones de quienes sobrevivieron. El entorno actúa como fuerza opresiva que modela las vidas de Roberto y sus parientes, Pensativa y sus seguidores, y el resto de los quebrados y mutilados que rodean este ambiente. Las cicatrices de la región son, a la vez, cicatrices humanas.

Gabriela Infante, Pensativa, encarna el sufrimiento colectivo del México poscristero. Su destino está marcado por el ambiente histórico que la rodeó. Aparte de ser la mujer que enamora a Roberto, es a la vez muy respetada en el pueblo por jugar un rol nada típico de la mujer mexicana de la época. Su papel de Generala desafía las normas tradicionales, pero a la misma vez la condena socialmente. Como líder militar, en la guerra cristera, fue poderosa mientras como mujer en un pueblo herido, está atrapada por los juicios ajenos. Todos ruegan que se case y encuentre felicidad con la familia tradicional. Trágicamente, perdió su hermano Carlos en una balacera. Carlos murió mártir porque le dispararon en sus ojos inhumanamente los federales Gustavo Muñoz y su ayudante llamado “El Alacrán”, y eso enfureció más a la colectiva de los Infante encendiendo la explosión de violencia con más combustible.

El personaje de Basilio, quien es fiel hasta la muerte y soldado de Pensativa, muestra cómo el poder en la obra se ejerce a través de miradas y silencios. Su presencia intimidante, su desconfianza hacia Roberto y su lealtad absoluta lo vuelven guardián del pasado. Basilio lleva con él una cicatriz siempre visible de las batallas cristeras, que es un gran corte en medio de su cara que recorre desde su frente hasta sus labios. Es él quien advierte al protagonista: “Ella ha sufrido mucho y no hay que recordarle nunca el pasado. Nunca mi jefe, nunca” (Goytortúa 35). Esta frase evidencia que el silencio es arma, frontera y protección. Basilio domina sin necesidad de violencia explicita solo con su mirada. Su cicatriz y su silencio dicen más que cualquier amenaza directa.

Goytortúa utiliza las mini entrevistas que hace Roberto con los habitantes del rancho de Pensativa, llamado el Plan de los Tordos, para darle a los lectores detalles y perspectivas varias de gente que ha sobrevivido los horrores de la guerra religiosa. Por ejemplo, en el capítulo seis nota sobre dos criadas en particular que trabajan para Pensativa y nos informa que:

Mariana, la más vieja, había sufrido la amputación de la mano izquierda; Lucía la más joven, mostraba en la frente un trazo que sospeché había sido dejado por una bala” (Goytortúa 35).

Una imagen fotográfica que presenta Goytortúa sobresale en la narrativa cuando Roberto va en camino hacía el terreno de Pensativa. Mientras en su ruta lo trastorna ver un viejo horno de ladrillo descompuesto hecho añicos en parte y quizá dato más alarmante es que en frente del horno alineados había cinco cruces de madera que seguramente eran tumbas de personas que no sobrevivieron la Guerra Cristera. En lugar de mostrar la guerra directamente, Goytortúa presenta sus consecuencias: mutilados, casas y mecanismos abandonados, ecos de rezos apagados. Como afirma Moisés González Navarro al documentar el periodo, la violencia cristera convirtió los pueblos de Los Altos en lugares “asolados por el miedo y el silencio” (394). Esta correspondencia entre historia y ficción demuestra que el paisaje en Pensativa no es solo decorativo, sino simbólico.

Cada elemento natural parece conservar la memoria de la destrucción. En ese sentido, la geografía se convierte en una cicatriz colectiva, una extensión visible de la herida nacional que la novela explora con contención y empatía. El personaje principal, quien narra esta historia, es Roberto y es por él que desarrollamos este rompe cabeza en la obra que nos da pistas del espacio que fue convertido por la guerra religiosa. Mucho de la información que recibe Roberto viene por departe de su obsesión con tener conversaciones con su querida: Gabriela Infante, y en esta frase se ejempla una de las piezas que adquiere Roberto cuando empieza a desenrollar las pistas:

“Cuando terminó la guerra y me vine a esta hacienda, quise conocer a la gente que había servido a las órdenes de mi hermano y recogí a mi lado a los que no podían trabajar fácilmente, a los mutilados y a los que fuera de aquí tropezarían con enemigos implacables.” (Goytortúa 32)

Aquí se ejempla como la figura de Pensativa/Gabriela Infante sintetiza el sufrimiento y la resistencia del pueblo mexicano después de la guerra. Al revelarse que fue “la Generala” durante el conflicto, el personaje adquiere un doble significado. El primero es la guerrera que defendió sus creencias religiosas y el segundo es la mujer marginada por haber asumido un papel considerado impropio.

Interesantemente, su reclusión final en un convento de esta heroica, fuerte, hermosa, encantadora con voz sensual expresa tanto la culpa impuesta por la sociedad como el deseo de redención espiritual. Goytortúa muestra en ella cómo la violencia deja marcas invisibles, morales, emocionales y simbólicas, que persisten más allá del fin del conflicto. Engracia Loyo describe a las mujeres de la posguerra cristera como “víctimas del fanatismo y del silencio, relegadas a los márgenes de la historia oficial” (Loyo 362), y Pensativa encarna precisamente esa exclusión. A través de Gabriela, el autor propone una lectura femenina del trauma en el cual su cuerpo y su fe son las trincheras donde se libra la batalla entre la memoria y el olvido. De esta manera, la protagonista no solo representa a una mujer doliente, sino a una nación herida que busca consuelo en la introspección.

Además del espacio y los personajes, Goytortúa Santos utiliza el silencio y el habla popular para transmitir la profundidad del dolor colectivo. La novela está marcada por pausas, diálogos amputados y frases breves que reflejan la dificultad de hablar después de la violencia. Roberto, al preguntar qué ocurrió durante la guerra, recibe respuestas evasivas o miradas esquivas. Ese vacío verbal reproduce lo que Eimy Arriaga Vera define como una “narrativa del mutismo”, en la que “la historia se sugiere más de lo que se cuenta” (Arriaga 17). Incluso el lenguaje del pueblo, con sus dichos, rezos y giros regionales, funciona como un registro emocional de la memoria en la que cada palabra conserva el eco de la fe y del sufrimiento. La oralidad que Goytortúa reproduce con precisión es un mecanismo de supervivencia cultural y, a través de ella, los personajes intentan mantener viva una identidad que la guerra quiso borrar. El silencio, por tanto, no significa olvido, sino resistencia. Esta es la forma que el pueblo encuentra para conservar lo indecible, lo que no puede expresarse sin revivir la herida.

A lo largo de Pensativa, Jesús Goytortúa Santos transforma la violencia histórica de México en una meditación literaria sobre la memoria, el dolor y el destino humano. El naturalismo del texto muestra cómo la ambiente posguerra determina la vida y las acciones de los personajes, atrapados entre lo que fueron y lo que la historia los obligó ser. El paisaje devastado, la figura trágica de Gabriela Infante, las miradas que callan y los silencios que protegen revelan que la guerra no termina con el último disparo, sino que persiste en los cuerpos, almas y palabras. Pensativa es el testimonio de un país que intenta recordar sin hundirse. Da voz a quienes no pudieron contar su historia como las mujeres, los vencidos y los silenciosos. En ese gesto reside su valor eterno dentro de la narrativa mexicana lo cual es recordar que la herida, aunque no mejore, no se repita.

Obra Citada

Arriaga Vera, Eimy Channing. El proyecto estético de Jesús Goytortúa Santos en Pensativa concebida como novela histórica y la cualidad inasible de esta novela para clasificarla como novela cristera. Universidad Nacional Autónoma de México, 2008. Tesis de licenciatura.

González Navarro, Moisés. “Dios, Patria y Libertad.” Cristeros y agraristas en Jalisco. Tomo 2, El Colegio de México, 2001, pp. 393–414.

“Guerra a los herejes.” Cristeros y agraristas en Jalisco. Tomo 2, El Colegio de México, 2001, pp. 293–303.

Goytortúa Santos, Jesús. Pensativa. Editorial Porrúa, 1945.

Howatt, Consuelo. “Review of Pensativa, by Jesús Goytortúa Santos.” Books Abroad, vol. 21, no. 3, Summer 1947, p. 331.

Loyo, Engracia. “Gozos imaginados, sufrimientos reales: La vida cotidiana en la revista CROM (1925–1930).” En Tradiciones y conflictos: Historias de la vida cotidiana en México e Hispanoamérica, editado por Pilar Gonzalbo Aizpuru y Mílada Bazant, El Colegio de México, 2007, pp. 349–384.

Tatum, Terrell Louise. “Review of Pensativa, by Jesús Goytortúa and Donald D. Walsh.” The Modern Language Journal, vol. 31, no. 2, Feb. 1947, pp. 127–128.

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