EL CUBO
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CSULB
Angel Stadium, Anaheim — California, 2025.
Después de haber abandonado por completo el mundo académico en 2011, casi una década más tarde —y en gran medida debido a que la pandemia paralizó al mundo— decidí tomar algunos cursos y terminar un grado de asociado. Eso me llevó a obtener siete títulos de AA y, a su vez, abrió el camino para transferirme a la Universidad Estatal de California, Long Beach. Fue allí donde me enamoré por completo de la literatura: Horacio Quiroga, Yuri Herrera, Julio Cortázar.
Este amor por la literatura, unido a mi deseo de derribar las barreras lingüísticas, me ha formado para ser un líder en mi comunidad y hacer todo lo posible por apoyarla. A mediados de 2025, crucé el escenario del Angel Stadium, luciendo con orgullo mi promedio de 3.93 y celebrando el logro de haber obtenido la Licenciatura en Artes en Español, con una especialización secundaria en Estudios de Traducción, de Cal State Long Beach.
EL GRAN
PANTEÓN
Posada no grabó esto para un museo — lo grabó para la calle. Cada Día de Muertos, México vendía "calaveras literarias" en hojas sueltas: versos burlones que enterraban, en broma, al político, al rico, al vecino presumido. La muerte no perdona la vanidad de nadie. Posada murió pobre y casi olvidado; treinta años después, Diego Rivera lo sentó junto a la Catrina, en el centro de su mural más famoso.
GRANDEZA
AZTECA
Esta imagen nació como publicidad — pintada para los calendarios de una tabacalera, repartidos gratis en tiendas y panaderías por toda la República. Pero la comunidad la hizo suya: en Los Ángeles y en cada barrio chicano, ese mismo azteca terminó tatuado en la piel y pintado sobre los cofres de los lowriders — un recordatorio de que no somos los extranjeros, sino los descendientes.
TORTILLAS
Y MÚSICA
Guarjila, Chalatenango — El Salvador, 1988. En un viaje en el que arriesga la vida a través de la zona de guerra y aliado con los campesinos, Kufeld capta a este músico optimista, quien tiene la muerte por encima, combatiendo con muchos más una fuerza militar respaldada y financiada por el gobierno EE.UU. A pesar del constante hostigamiento militar, los arrestos de campesinos y las operaciones del ejército en las que varias personas han muerto, los habitantes juran no volver a abandonar jamás sus hogares. Luchan por vivir con dignidad.
Tortillas, frijoles y música. Eso es todo lo que realmente necesito.
OFELITA
Casa Santos, Huntington Park — California, 2016.